• Hola Edurne gracias por aceptar nuestra invitación.

Muchas gracias por pensar en mí. Antes de profundizar en cualquier tema me parece importante establecer siempre un contexto; en este caso, antes de empezar a hablar de Educación afectivo-sexual es fundamental situar en qué modelo de Sociedad estamos.

En nuestro caso vivimos en una Sociedad heteropatriarcal y capitalista que mantiene un fuerte tono católico, aunque oficialmente se consolida la laicidad en las leyes. Todos los ejes mencionados organizan la sociedad dando un papel muy diferenciado a mujeres y hombres, y organizando también la vida íntima, asegurando la sostenibilidad de la especie y la mano de obra para el desarrollo del capitalismo. El matrimonio definitivo supone la estabilidad para el hombre y el cuidado de los hijos, permitiendo que su productividad también sea estable.

Si la religión es el eje central, viendo que surgen los conflictos entre las religiones, poco a poco el capitalismo y el consumo se han convertido en religiones, lo que ha fomentado la fantasía del individualismo, sólo de esta manera la globalización podía funcionar dentro de un mismo modelo. Al empezar a jugar con las necesidades e ilusiones de los individuos, era necesario un modelo que ordenara las relaciones afectivas, que mantuviera las premisas anteriores; así surgió el concepto de amor romántico, fijando quién era ”atrayente” ligado a los cánones de belleza.

Hemos pasado de sentir que el Estado, los legislativos y los sacerdotes mandan en nuestra vida a la percepción de lo que nosotros decidíamos y elegimos; aquí, en nuestra sociedad moderna, vivimos en la ilusión de lo que nosotros elegimos, incluida la pareja. Hemos pasado de la eterna boda fijada por la moral a la media naranja del amor romántico, en la que tenemos que buscar la otra mitad para vivir la felicidad eterna. En esta línea se enmarca la Educación afectivo-sexual; si somos libres y elegimos nosotros es necesario tener este concepto en la mente, reflexionar sobre la afectividad y la sexualidad, reflexionar sobre el imaginario colectivo, analizar estereotipos relacionales, etc.

Podemos observar en esta introducción que hemos hablado de las estrategias de control social que rigen nuestra vida íntima, ¿dónde está la vivencia afectiva sexual basada en el deseo personal? Pues para llegar a esto primero hay que fomentar el pensamiento crítico, neutralizar todo lo mencionado en nuestros cuerpos, conseguirlo al conectarnos con el deseo propio reforzando nuestra identidad.

 

  • En esta sociedad se habla mucho de la libertad sexual pero al mismo tiempo se fomenta la sexualización temprana de las niñas, se consume muchísimo pornografía imponiendo modelos cada vez más violentos… ¿Por qué crees que sigue vigente un modelo afectivo-sexual que no tiene en cuenta el deseo de las mujeres y que además naturaliza la violencia?

Hay que tener en cuenta que la nuestra es una sociedad que ha sufrido durante 40 años una gran represión; venimos de un sistema represivo especialmente exigente con las mujeres, María González Gorosarri lo recoge de una manera inmejorable en su libro “No lloréis, lo que debéis hacer es no olvidarnos: Izarren argia ”. El régimen fue especialmente violento con las mujeres. Aquella sociedad helada y silenciosa, que con la transición se quiso modernizar como si nada hubiera pasado, eliminando la historia como si no hubiera pasado; la idealización de la libertad sexual permitió dar ese paso “mágicamente” sin pasar el proceso por el cuerpo. En lugar de centrarse en los huellas de la frialdad provocada por la brutal represión corporal, respetando el proceso de calmar los interiores y de madurar la vida; se quiso superar a través de la acción convirtiéndo la sexualidad en activismo,como el que  incapaz de contrarrestar el duelo se vuelca en el trabajo o en la juerga. De esta manera, como consecuencia de esta ola, hemos entendido que vivir la sexualidad de forma libre está ligado a unas relaciones sexuales múltiples y no a vivir cada uno de acuerdo con sus cuerpos, historias afectivas y deseos. Hemos ingerido dos ideas contagiosas relacionadas con esto: una vinculación de la sexualidad con la acción y no con el estar(qué haces y en qué posturas, no cómo te sientes con quién) y otra la confusión del deseo con la excitación.

Piedad Ruiz explica muy bien en los primeros capítulos de “El maltrato a la mujer” cómo nunca se le ha reconocido a la mujer un deseo propio y cómo las que  han tratado de tener un criterio propio han recibido sanciones ejemplarizantes para aleccionar a los demás , siempre acompañado de argumentos de cientificos masculinos. La verdad es que el deseo subjetivo corpóreo no se ha permitido ni a las mujeres ni a los hombres; los hombres se han entretenido con sus excitantes excitaciones en relación con el ejercicio del poder y manteniendo cómodamente sus privilegios sociales, sin rastro de conciencia de la humanidad perdida en el camino.

Entonces, desde el adoctrinamiento y la represión brutal, donde el único objetivo del sexo era la reproducción, pasamos a relacionar la sexualidad con la realización de acciones cada vez más numerosas y variadas; en este salto hay muchas claves para entender la situación actual.

 

  • En la familia podemos trabajar modelos alternativos ofreciendo relaciones basadas en la igualdad y el respeto como alternativa a lo que reciben en internet y en los medios de comunicación, pero es cierto que todavía puede existir por parte de los padres la dificultad para hablar con tranquilidad de la sexualidad, ¿cómo podemos superar estas dificultades?

 

La responsabilidad de la socialización de los niños y niñas que nacen en esta sociedad la tienen la familia y la escuela; en ese proceso de socialización se trasmite a los niños y niñas una forma de mirar la realidad y a veces formas diferentes. Debemos entender todos los comportamientos y actitudes de los niños, niñas y adolescentes como reflejo de lo que han recibido, y sin los filtros que hemos introducido los adultos, a veces se nos hacen crudos porque nos ponen ante nosotros lo que les hemos transmitido sin decirlo. Lo que no se dice deja la huella más profunda.

Por eso, al ser padres, nuestra transmisión dependerá del recorrido que hemos hecho como sujetos, no del número de libros que hemos leído o del número de cursos que hemos realizado. En la medida en que seamos capaces de designar los mitos que tenemos marcados en nuestro cuerpo liberaremos a nuestros hijos de estos. Por ello, he creído necesario designar el contexto, las huellas de lo que no que quedó sin ser nombrado por  nuestros antepasados están en nuestros cuerpos.

Como padres tenemos a menudo la creencia de que tenemos que responder a todas las necesidades y preguntas de nuestros hijos, pero el único camino del conocimiento es tener dudas y preguntas. En lo que respecta a la educación afectivo-sexual se nos olvida la parte afectiva, que es la que nos da la humanidad y la confianza en nuestro cuerpo, y la tranquilidad suficiente para explorar el camino hacia un gozo materializado.Si sólo aprendemos a prestar atención a las propias sensaciones y deseos, utilizaremos la curiosidad sexual como medio de desarrollo propio; y si aprendemos que la sexualidad puede vivir de forma diversa y que cada uno debe hacer su propio camino, estaremos atentos a la sensación y al ritmo de la persona que está junto a nosotros.

La primera identidad humana es corporal; si en los primeros años hemos vivido vivencias cómodas y acogedoras, si hemos vivido que el ritmo de nuestro cuerpo tiene un sentido, tendremos la confianza de quien tiene un cuerpo de valor. El control de los esfínteres desempeña un papel muy importante en esta confianza, que despierta el deseo de autonomía. Por ello las hospitalizaciones de los primeros años y las vivencias de enfermedad tienen consecuencias emocionales a largo plazo.

El cuerpo se pone de nuevo en juego durante la socialización; en esta sociedad se pone especial énfasis en la utilidad del cuerpo, en conocer todos los deportes existentes para los 6 años, manejar diferentes tipos de balones, manejar patines, patines, patinete, bicicleta, etc.… Fomentamos una estimulación múltiple y un movimiento constante, buscando la excitación en todo momento, la satisfacción del momento mediante una descarga física. Lo habitual es que en todas estas actividades la interacción con los demás esté regulada siempre a través de un objeto o de una competición. Una vez que todas estas actividades corporales han sido controladas comenzamos con las actividades extraescolares, de las que pocos son las que se adaptan al ritmo personal, ya que la mayoria se dirigen de modo mecanico  a realizar acciones que lleven al éxito(ganar partidos en deportes , a interiorizar toda la coreografía en las danzas para poder enseñar, obtener títulos en inglés…).

La sexualidad es una vivencia corporal, y si nos fijamos en nuestras sensaciones y no hemos aprendido a responder, que cada uno tiene sus propios ritmos, que a veces hay que parar y estar con nosotros mismos, que todas las sensaciones son válidas, legítimas, propias… Hablar de respeto y disfrute compartido a través de una conversación no vale.

Hay tantos cuerpos como personas, porque somos seres corpóreos, la conciencia nos separa de los animales, la capacidad de pensar en nosotros mismos, y esto hace que el pensamiento, la imaginación y el cuerpo estén unidos, las palabras y las creencias son tatuajes invisibles en el cuerpo.

 

  • ¿Cómo crees que podríamos trabajar otro modelo con niños y adolescentes?

 

En primer lugar, debemos agitar los modelos de efectividad y productividad, en lugar de exigirnos ser psicólogos y educadores profesionales, aceptar que no hay respuesta ni método mágico y estar al alcance, sin juzgar sus vivencias, compartir las conclusiones que hemos extraído de nuestras propias vivencias, hablar de las contradicciones que hemos percibido en nosotros y expresar nuestra opinión sobre los modelos que percibimos hoy en día…

En definitiva, crear un modelo alternativo es un proceso de largo recorrido, no se consigue con una master class o 10 sesiones de coaching; cuando tomamos conciencia de las vivencias que nos condicionan y de los puntos ciegos que tenemos, aceptamos nuestras contradicciones y lo compartimos con los adolescentes que nos rodean, verán que cada uno tiene que hacer su propio recorrido, que no hay recorrido perfecto y que también se aprende de los tropiezos complicados.

Si queremos permitirles ser sujetos debemos liberarles de las exigencias y modelos imposibles que tenemos en la actualidad, ofreciendo modelos cercanos imperfectos, llenos de dudas, sin conocimientos absolutos pero vivos.

Los adolescentes se centran en la palabra material, fruto de experiencias vividas, en la autenticidad. Están aburridos de la simple sabiduría, de la reproducción argumental de los libros; por eso se enganchan  a los influencers de youtube  o a los reality, porque hablan en primera persona y tienen hambre de conocer las experiencias de los demás, si no les hacemos hincapié en la ficcionalidad de esos contenidos y en darles modelos cercanos esos serán sus educadores.

En una vida de productividad y actividad imparable, compensamos nuestras ausencias como padres intentando dar respuesta a las demandas de nuestros hijos e hijas, a menudo en contra de nuestros propios criterios. Uno de los conceptos más importantes que tenemos que trabajar con las familias es aprender a diferenciar lo que nos piden y lo que necesitan; y sobre todo, el objetivo principal en esta sociedad de consumo cuando son niños es la toma de conciencia, siendo la neutralización de esta fuerza la mayor y más cansada tarea de mantener nuestro modelo de parentalidad.

El proceso de cada niño es único y conocemos como padres cómo ha sido, qué experiencias hemos tenido y cómo han condicionado la paternidad, etc. El grado de madurez de nuestros hijos va a depender de todo ello, por lo que no es posible unificar horarios de andar en la calle, tiempo de uso de la consola, tiempo de visionado de la televisión, etc. Si establecemos unas normas por grupo estamos dejando condicionar el proceso de nuestro hijo a factores externos, le impulsaremos a un reto que no está preparado en algún ámbito y luego le pediremos una responsabilidad, creamos un montón de confusiones y malentendidos que provocarán grietas en esta relación, que pueden dificultar la adolescencia.

De este modo, no tenemos en cuenta las edades mínimas establecidas por las autoridades para acceder a las redes sociales, pero les pedimos que respeten la edad mínima de fumar y beber. Creemos que con 10 años son capaces de gestionar las redes sociales que son adictivas hasta para los que las hemos conocido de adultos? Esa es la razón de regalar un smarthphone? ¿O no queremos poner en juego su estatus social y no queremos gestionar su frustración? Tenemos que tener en cuenta que a los 10 años el acceso libre a internet es una droga mucho más dura que el alcohol, y ahí va a tener un modelo de socialización muy colorista y atractivo, pero también todas esas confusiones anteriormente nombradas

 

  • Son muchos los estudios que inciden en el aumento de las relaciones tóxicas en los adolescentes, su aparición, etc. ¿La Educación afectivo-sexual que se imparte en las escuelas no es suficiente o debería cambiarse?

Tenemos que aprender a ser personas y a tener relaciones basadas en el respeto, no es innato. Además, la principal peculiaridad de nuestra especie es su capacidad de adaptación al medio, aprendiendo a dar lo que nos piden en cada contexto desde muy pequeños. Para conocer globalmente el desarrollo de nuestros hijos e hijas tenemos que estar muy atentos a las actitudes y vivencias que tiene en la escuela y entre iguales, primero sin alterarnos, para conocer su entorno y después pensar estrategias para cuidarse.

Muchas veces no aceptamos lo que otros padres o profesores nos dicen, atribuyendo a ellos alguna intención o calmándonos pensando  que no lo conocen de verdad, pero tenemos que ser capaces de gestionar los aspectos oscuros de nuestros hijos e hijas, y para ello debemos aceptar nuestros puntos oscuros, reconocer que suelen ser impulsos de superioridad y cómo gestionarlos con tranquilidad.

Se habla mucho de la crianza positiva en los últimos tiempos y de la necesidad de respetar el ritmo y la emoción de cada niño, pero a veces al hablar de la gestión de las emociones se nos olvida que aprender a acotar las emociones negativas es absolutamente necesario para la convivencia; debemos evitar que las emociones negativas nos absorban, porque esa sensación de descontrol deja una huella dolorosa, debemos enseñarles a sostenerlas y limitarlas.

Por otra parte, el sistema educativo público ha sufrido enormes recortes y durante la adolescencia se han producido grandes conflictos entre profesorado y padres, lo que nos ha llevado a que la comunicación  de estos dos colectivos sea de forma defensiva. Este es el mayor problema que tenemos hoy en día para mantener la adolescencia, refugiada en la fantasía de socialización que la conectividad les da en un tiempo más aislado que nunca, estamos creando las inmejorables presas de los lobbys digitales. Se necesita una comunidad para mantener la adolescencia, una familia con unas mínimas normas claras y que le dé un lugar en la sociedad.

En la adolescencia, la asignatura más importante en este tema es la implantación de una ley interna; a lo largo de la infancia funcionamos con leyes externas, porque tenemos una confianza básica en los padres y en los adultos de nuestro entorno y creemos que nos dan estas normas con las  mejores convicciones pero sin no las razonamos. La infancia se rompe al tomar conciencia de las contradicciones de los adultos, de que no tenemos todas las respuestas, de que somos simples personas con equivocaciones. .. De este modo, al entrar en la adolescencia es necesario crear leyes propias, estableciendo códigos coloquiales, negociando normas con profesores y padres, etc . Donde antes los padres eran las principales referencias, ahora son otros adolescentes y lo socialmente valioso, el objetivo principal es conseguir un lugar válido en el entorno cercano. Quien en la infancia ha tenido un lugar y un valor en casa y en la familia, afronta esta nueva etapa con seguridad y tranquilidad, pero quien haya pasado por altibajos, grandes cambios, duelos, etc. No tendrá la base y las identidades que va a probar pueden ser totalmente diferentes, manteniendo comportamientos y actitudes antagónicas en diferentes contextos.

Para probar la elaboración de una ley interna, alejándose en la medida de lo posible de la de los padres, es necesario una comunidad que lo autorice; si en esta comunidad existen normas de convivencia claras y honestas, comprenderá que existe un espacio para todos si incluimos un mínimo respeto y cuidado para la convivencia social. Pero antes de despertar la curiosidad por salir de la infancia les damos acceso a la comunidad digital, a una comunidad en la que se hace una reivindicación verbal de la libertad individual pero que les dice qué juguetes comprar, cómo jugar con ellos, qué vestir, cómo bailar, cómo actuar, cómo dibujar. Lo que aprenden de inmediato en esta comunidad es que unos pocos tienen la oportunidad de liderar, de gustar y de influir en los demás. Así, todos los vídeos dirigidos a las niñas se basan en la implantación de modelos de belleza, en hablar con voz fina y con una actitud sumisa y atractiva, cómo cocinar, hacer manualidades, peinar, maquillar, vestir, etc. trabajan. Los videos dirigidos a los chicos, cómo jugar a los videojuegos que recompensan la violencia, cómo hacer trampas para conseguir puntos y privilegios en los juegos, cómo hacer bromas/ataques sin castigo, para todo aquello que sea diferente comportamiento actitud humorística/burla, y vídeos sexuales violentos y misóginos.

Para la gestión de esta realidad tenemos a día de hoy profesores del instituto, dominados por la situación; sin formación para la gestión de la adolescencia, con dificultades para responder de forma serena a los retos del alumnado (algunos por falta de estrategia y otros por miedo a las reacciones de los padres), con menos recursos para gestionar situaciones cada vez más complejas.

Por todo ello, creo que para poder abordar la adolescencia actual es necesario tener una respuesta comunitaria, ya que la sexualidad es un campo de relaciones sociales, reflejo del modelo de relación que generamos.

 

  • En esa socialización digital que mencionas, ¿cómo influye en el desarrollo afectivo-sexual de los adolescentes? ¿Cómo neutralizamos para poder crear un modelo alternativo?

 

Para que el desarrollo afectivo-sexual se realice de forma sana es necesario mandar la conexión psico-corporal y ayudar respetando el ritmo de cada uno. El pensamiento científico contemporáneo defiende una verdad única y absoluta, se valora la “objetivación” por encima del sujeto; desde bien temprano la estadística marca el límite de la “normalidad”, tenemos unas guías basadas en estas estadísticas, estableciendo los tiempos de cada paso de desarrollo, imponiendo la presión de formar parte de la mayoría.

A esto hay que añadir la aplicación de los estereotipos de género y su influencia en la formación de la identidad; pasamos toda la infancia observando el entorno para probar si nos sirve para imitar lo que vemos, con el objetivo de adaptarnos al entorno. Tendrán las referencias que les ofrezcamos como comunidad, pero… ¿tenemos hoy carácter de comunidad?¿Les ofrecemos referencias de cerca valiosas que les ofrece la idea de pertenencia y un futuro atractivo?

Bauman define bien el carácter líquido de la sociedad actual, sin modelos sostenibles,sin una estructura mínima de valores para la convivencia, con un predominio de la incertidumbre que genera un constante cambio, con lazos debilitados y sin un soporte valioso.

Todo ello hace difícil crear una identidad básica y útil, aumentando la desprotección de la presión social. De este modo, mass media, televisión e internet se convierten en la fuente para el modelo de integración social, que tiene la apariencia de libertad total, la oferta de modelos múltiples tiene la apariencia de riqueza. Pero bajo esta colorida y plural apariencia se potencian  los estereotipos de género rígidos, modelos de relación basados en la competitividad y el poder, y un modelo de disfrute basado en el mero consumo.

Como la psique no puede separarse del cuerpo, la sexualidad no puede separarse de las relaciones; la sexualidad se basa fundamentalmente en la relación que tenemos con nuestro cuerpo, es la capacidad de disfrutar en interacción con nuestro cuerpo y con los demás. Pero hoy en día los conceptos se vacían y se redefinen en los códigos de comercio y poder; cuando hablamos de educación sexual nos limitamos al ejercicio sexual y nos limitamos a la penetración

 La educación afectivo-sexual es un tema transversal a lo largo de toda la infancia y la adolescencia, con el fin de trabajar la relación de cada individuo con su propio cuerpo y ayudar a afrontar los retos que le corresponden en cada etapa. Cuando el desarrollo se lleve a cabo con tranquilidad y sin excesivos conflictos, podrá crear una identidad básica que le sirva para hacer frente a la adolescencia, lo que permitirá confiar en sí mismo y no necesitará ejercer el poder en los demás para sentirse valioso. Así podríamos prevenir las dinámicas de acoso entre los alumnos, las relaciones de profunda dependencia que se establecen en el seno del amor romántico, etc..