EHMA

MANIFIESTO EUSKAL HERRIKO MUGIMENDU ABOLIZIONISTA

Euskal Herriko Mugimendu Abolizionista (EHMA) es una plataforma feminista dedicada a impulsar el cuidado de las mujeres y la vida, y a combatir la cosificación, mercantilización y alienación de nuestros cuerpos y vidas. El neoliberalismo de la mano del patriarcado concibe a las mujeres y a las niñas como pura mercancía explotándolas sexual y reproductivamente, lo que resulta una de las industrias más pujantes a nivel mundial. 

Mediante el sistema prostitucional los hombres se aseguran el dominio sobre las mujeres reforzando así la masculinidad hegemónica y el orden patriarcal. Las cifras sobre el consumo de prostitución son cada vez más alarmantes, el Estado español es ya el estado con mayor demanda de Europa, y el tercero del mundo después de Tailandia y Puerto Rico. Esta situación afecta directamente a Hego Euskal Herria dado que se encuentra bajo la misma legislación y la misma red territorial en la que operan la industria y el lobby proxeneta. Nos estamos convirtiendo, además, en un destino de turismo sexual, también en la prostitución de personas menores. Según los informes de Naciones Unidas un 39% de los hombres en el Estado Español ha consumido prostitución, y de acuerdo con los datos oficiales el 80 % de la trata mundial se realiza con fines de explotación sexual, y de ese porcentaje, el 80 % de las víctimas son mujeres y niñas, siendo el 20 % restante niños, personas transexuales y travestis. La prostitución puede generar multitud de traumas y graves consecuencias físicas y psicológicas para la salud, que ya han sido extensamente documentadas por médicas y terapeutas que atienden directamente a las prostituidas. La lucha y los testimonios de nuestras compañeras supervivientes del sistema prostitucional, muestran la verdadera dimensión y consecuencias de lo que el lobby proxeneta acuño como “trabajo sexual”, siendo en realidad deshumanización, miedo, tortura, soledad, sufrimiento y violencia sexual.

La pornografía es violencia sexual explícita y supone una forma agravada de cosificación y mercantilización de las mujeres, reduciéndonos a meros objetos de consumo, y reproduciendo un modelo de relaciones sexuales jerárquicas y violentas. La pornografía alimenta y perpetúa el sistema prostitucional, con una educación sexo-afectiva deficiente y una alarmante disminución de la edad en el consumo, que ya se sitúa en los 8 años, generando efectos devastadores sobre la sexualidad y las relaciones humanas en general. La pornografía, junto con la prostitución conforman el sistema prostitucional, otorgando legitimidad a aquellos hombres que desde edades muy tempranas se educan en una cultura de la violencia sexual.

Los úteros de alquiler -o la mal llamada “gestación subrogada” o “gestación por sustitución”- no son una forma de reproducción asistida, como quieren hacernos creer quienes se dedican a este perverso negocio. Estamos ante la explotación de las mujeres y de su capacidad reproductiva. Esta industria deshumaniza a la mujer gestante, niega el esfuerzo que implica el embarazo y el vínculo que se crea, y sólo se tienen en cuenta los deseos de quien tiene dinero para comprar una criatura. Las mujeres son tratadas como meros receptáculos y las criaturas como objetos de deseo. Los derechos y las necesidades psicofisiológicas de las criaturas y de las madres son obviados. La ideología que subyace a los úteros de alquiler cosifica a la mujer y a las criaturas, reproduciendo la lógica patriarcal en la que, a nivel simbólico, se usurpa a las mujeres su capacidad de generar vida, transformando a los hombres en los creadores. El embarazo y el parto son procesos vitales, que generan profundos vínculos entre la madre y su criatura, y pueden tener consecuencias físicas y psicológicas para ambas, muchas de ellas para toda la vida. 

“Gestación subrogada altruista” no es más que un eufemismo utilizado por quienes quieren normalizar la compra-venta de bebés y la explotación reproductiva de las mujeres más empobrecidas del mundo. El derecho a tener una familia es de los niños y de las niñas ya nacidas, no de aquellos que quieren explotar la capacidad de gestar de las mujeres.

Tanto en el negocio de la explotación sexual, de la prostitución y la pornografía, como en el de la explotación reproductiva se vulneran derechos fundamentales para satisfacer un deseo, y no un derecho, de quien consume o compra.

El supuesto consentimiento, agencia y libre elección de las víctimas son términos que desvían el foco del problema: la globalización, la feminización de la pobreza, el neoliberalismo, el colonialismo sexual y reproductivo, en definitiva, es la alianza criminal entre el patriarcado y el capitalismo.

No podemos aceptar que partidos e instituciones actúen con tanta indiferencia ante tal problemática. Desde el abolicionismo exigimos el respeto a los derechos humanos, así como medidas políticas para prevenir y erradicar la explotación de las mujeres.

La cuarta ola del feminismo tiene en el centro de su agenda la lucha contra la violencia sexual incluyendo dentro de la misma la abolición de la prostitución, la pornografía y los úteros de alquiler. 

Por ello, la ley abolicionista y otras medidas educativas se proponen como instrumentos eficaces para luchar contra la explotación sexual y reproductiva ejercida sobre las mujeres, y generar un modelo de relación sexual y reproductivo digno, libre y respetuoso con la vida. Por todo esto:

EXIGIMOS:

  • Que el Estado garantice los recursos que sean necesarios para evitar la desigualdad estructural existente entre hombres y mujeres que permite que mujeres, y en particular las que sufren más vulnerabilidad atravesadas por un sistema que les agrede en la infancia y adolescencia, empobrecidas, en situación de precariedad y expuestas a la captación de redes mafiosas, acaben atrapadas en las redes del sistema prostitucional. 
  • Es un derecho irrenunciable, que las mujeres en prostitución obtengan una reparación adecuada a las consecuencias físicas y psicológicas ocasionadas por un sistema que organiza, normaliza y perpetúa la violencia hacia las mujeres. Para ello, reclamamos medidas que garanticen la salida del sistema prostitucional a través del establecimiento de una renta básica, ayudas sociales, medidas de protección, formación, inclusión laboral, intervención sanitaria, atención jurídica, apoyo psicológico y cualquier otra medida que sea necesaria para que las mujeres puedan abandonar la prostitución con todas las garantías.
  • Que se prohíba expresamente la imposición de sanciones o la penalización a las mujeres en prostitución, derogándose todas las ordenanzas municipales, leyes estatales, autonómicas o reglamentos que contengan sanciones a las mujeres en prostitución, así como cualquier ley que condicione las ayudas a las mujeres en prostitución a la denuncia o a su colaboración con la justicia.
  • Que se ponga fin a la impunidad de proxenetas y mafias, así como a un sistema de establecimiento de burdeles beneficiados por leyes que penalizan sólo la prostitución forzada y permiten la expansión del sistema prostitucional a través de la obtención de beneficio económico explotando la prostitución de otra persona. Exigimos una reforma del Código penal que permita la persecución de todas las formas de proxenetismo, sin que el consentimiento de la persona prostituida sea razón suficiente para continuar con la explotación sexual de las mujeres.
  • Que se impongan sanciones penales a los puteros no solo como reproche a sus conductas de uso y abuso sexual de las mujeres, sino como medida disuasoria y eficaz para reducir de manera efectiva la demanda de prostitución y por lo tanto la trata. 
  • La prohibición expresa de la difusión y distribución de la pornografía en medios de comunicación, redes sociales, internet, así como de la publicidad que atente contra la imagen de la mujer difundiendo una representación denigrante o como mujer objeto. 
  • Que se imparta una asignatura específica de educación afectivo-sexual en todos los niveles educativos que fomente la igualdad y el respeto, para contrarrestar así los nocivos efectos de la pornografía y la prostitución. Exigimos medidas que garanticen la formación en valores igualitarios y de paz de nuestra infancia y adolescencia.
  • Que los medios de comunicación informen incorporando la perspectiva feminista y de derechos humanos, evitando el morbo, el amarillismo y el sensacionalismo. Que den cobertura y seguimiento a los casos de desmantelamiento de redes de explotación sexual, a las verdaderas dimensiones del sistema prostitucional y a las consecuencias que el consumo de prostitución ocasiona en toda la sociedad, suponiendo un obstáculo para alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres. 
  • La aprobación de una Ley Abolicionista del Sistema Prostitucional que considere que la prostitución y la pornografía son modalidades de violencia contra las mujeres y por tanto hay que trabajar para lograr su erradicación. Para ello, solicitamos que en la misma se contemplen medidas de prevención de la prostitución y de los comportamientos de uso y abuso sexual de las mujeres garantizándose una educación afectivo sexual en igualdad, medidas de penalización de la demanda de prostitución, así como de todas las formas de proxenetismo con independencia del consentimiento de las mujeres en prostitución y medidas de atención integral a las mujeres en situación de prostitución.
  • La prohibición de cualquier medida legislativa que de modo directo o indirecto permita la práctica de los úteros de alquiler, así como el despliegue de efectos jurídicos en el Estado cuando dichas prácticas se realizan en los países donde está legalizada.